El cierre parcial de gobierno puso en duda un importante ritual de Washington, luego de que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le pidió el miércoles al presidente Donald Trump no dar su discurso del Estado de la Unión programado para el 29 de enero.

La demócrata expresó dudas sobre si el gobierno puede brindar la seguridad adecuada. En tanto, los republicanos consideraron su sugerencia como una estrategia para negarle a Trump el escenario.

En una carta dirigida a Trump, Pelosi dijo que, como el Servicio Secreto y el Departamento de Seguridad Nacional están afectados por el cierre, el presidente debería hablar ante el Congreso en otra ocasión o entregar el discurso por escrito.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, negó que la seguridad de alguna persona estuviera en riesgo y aseveró que ambas dependencias “están completamente preparadas para apoyar y brindar seguridad en el Estado de la Unión”.

Invitar al presidente a dar el discurso generalmente se hace por cortesía, y Pelosi envió la invitación de manera rutinaria hace varias semanas. Pero como el cierre de gobierno atraviesa su cuarta semana, y la Casa Blanca y los demócratas se encuentran en impase, queda poca rutina en la capital.

Pelosi no aclaró lo que sucedería si Trump insiste en asistir pese a que la alfombra de bienvenida fue retirada. Se requiere una resolución conjunta de la Cámara de Representantes y el Congreso para extender la invitación oficial y montar el escenario.

“Tendremos que llevar a cabo una evaluación de seguridad, pero significaría destinar recursos”, comentó Pelosi a los reporteros luego de que le preguntaron cómo respondería si Trump insiste en asistir. “No sé cómo podría realizarse”.

“Esta es una cuestión de continuidad gubernamental de que tenemos la seguridad adecuada para un evento de ese tipo”, agregó, en referencia a una ocasión que reúne a los tres poderes del gobierno en el mismo lugar: el presidente, los miembros del Congreso y los magistrados de la Corte Suprema que asisten.

Para el senador republicano Ron Johnson, la cuestión no se trata de seguridad, sino sobre que Pelosi siente que tiene la ventaja en el enfrentamiento por el presupuesto.

“Está hablando sobre cancelar el Estado de la Unión. No se trata de alguien que sienta algo de presión”, aseveró Johnson. “Pienso que los republicanos están recibiendo la mayor parte de la presión”.

En tanto, el representante Andy Biggs, dijo que espera que Trump realice el discurso. Pelosi está “censurando este mensaje tan importante con fines políticos de transparencia”, señaló.

La Casa Blanca recibió a un grupo bipartidista de legisladores, seguidos de un grupo de senadores republicanos, en el 26to día del cierre gubernamental sin mostrar alguna señal de avanzar en cuanto a la demanda de Trump de 5,700 millones de dólares para construir un muro a lo largo de la frontera con México.

Los líderes demócratas rechazaron negociar sobre un muro fronterizo al que se oponen mientras el gobierno siga parcialmente cerrado.

El miércoles, Trump promulgó un proyecto de ley que establece que los aproximadamente 800 mil trabajadores del gobierno federal que no han recibido su pago serán compensados por sus sueldos perdidos. Esa ha sido la práctica común en ocasiones pasadas.

El senador republicano Lindsey Graham y el senador demócrata Chris Coons encabezan un nuevo intento de persuadir a Trump de que el gobierno reabra por tres semanas a cambio de un compromiso de los legisladores para tratar de abordar sus inquietudes sobre la seguridad fronteriza en ese periodo. Los senadores buscan obtener firmas en una carta donde exponen el plan.

Anteriormente, Trump rechazó ese enfoque y la iniciativa tenía problemas para conseguir el respaldo de varios republicanos.

AP