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El presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, en entrevista con Proceso. Foto: Miguel Dimayuga

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) alzó la voz contra la introducción al país de los “autos chocolate” provenientes de Estados Unidos, pues dijo que pone en riesgo a las ventas del sector automotriz.

En su mensaje semanal, el presidente del organismo, Gustavo de Hoyos Walther, dejó claro que no sólo se trata de dichos vehículos, sino que la propuesta que ha esbozado el futuro gobierno federal, en el sentido de “recorrer” 30 kilómetros hacia el sur las aduanas de la frontera norte para crear de forma repentina una “zona franca”, afectará a la industria.

De acuerdo con los empresarios, la introducción ilegal hacia territorio mexicano de autos “chatarra” a los que, por su antigüedad y obsolescencia tecnológica, ya no les es permitido circular en Estados Unidos, compromete la seguridad vial en calles y carreteras, además de poner en riesgo la seguridad pública.

“El contrabando de vehículos es frecuentemente ignorado por las autoridades federales y su libre circulación, solapada por muchas autoridades locales y municipales, contribuyendo con esas omisiones, al debilitamiento del mercado interno y del sector automotriz”, señaló De Hoyos Walther.

Para la Coparmex, no se trata de “un asunto marginal”, ya que la comercialización de los vehículos “chatarra” representa 10.05% de las ventas totales de vehículos en México, en detrimento de la producción nacional.

Aún peor, según un reporte de la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA), de 2006 a 2008, la venta de vehículos importados usados sobrepasó las ventas totales de unidades nuevas de todo el país.

Gustavo de Hoyos aseguró que varios gobernadores han propuesto regularizar estos vehículos a través de un engomado que les permita circular, lo cual rechazó, ya que consideró que estas medidas son de clara orientación política.

Paradójicamente, dijo, esta medida sería contraproducente, sobre todo en los estados fronterizos.

“El 68% de los vehículos importados usados durante el primer semestre del 2018 se concentraron en la zona fronteriza, lo que explica que, en esa zona, la caída en las ventas de vehículos haya sido mucho más importante que en el resto del país, alcanzando una disminución del 20% frente al 8% a nivel nacional”, explicó.

En México, el promedio de edad de los vehículos es de 18 años, mucho mayor que en Estados Unidos que es de apenas cinco años.

En nuestro país, 15% de los vehículos ligeros y cerca de 33% de los vehículos pesados tienen más de 20 años, lo que “sin duda representa un factor para el deterioro del medio ambiente y un grave riesgo para la seguridad vial”, acotó el organismo empresarial.

Para el líder de la Coparmex, el tema se debe considerar dentro de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Sin una normativa fortalecida no se puede otorgar seguridad jurídica a quienes importan vehículos dentro de la ley, y será inevitable que México sea el basurero regional de vehículos obsoletos provenientes del resto de Norteamérica”, aseguró.

Con información de PROCESO