Por: Julio Castrejón

Hay dos lobos que siempre están luchando. Uno es oscuridad y desesperación. El otro es luz y esperanza. ¿Cuál gana? Aquel al que alimentas.
                            BRITT ROBERTSON – Casey Newton

El año que concluye tiene muchas enseñanzas, de las principales se encuentra en reconocer que el quehacer político no es suficiente para un país tan necesitado de recursos para su desarrollo, no hay dinero suficiente para todo lo que se propone, como nación hemos avanzado hasta convertirnos en la economía 16 del mundo, falta mucho camino que recorrer, tenemos más de 50 millones de pobres y miles de jóvenes que demandan educación y empleo. Cómo he escrito en otras ocasiones, la pobreza es el resultado de la falta de riqueza, por lo que México debe enfocar su esfuerzo en la generación de riqueza y que ésta sea empleada con inteligencia para ampliar el horizonte de la población.

Este año concluyó el sexenio más mediocre que se tenga memoria en mucho tiempo, El gobierno de Peña Nieto será recordado por la corrupción y la violencia, la enseñanza que debemos aprender de ello es crear el andamiaje institucional para evitar que gobiernos corruptos y mediocres vuelvan al poder, es necesaria una reforma política que coloque límites al poder presidencial absoluto, seguramente ese será el debate político que dominará en 2019.

Los medios de comunicación y en especial los periodistas tendremos que afilar nuestros sentidos para continuar criticando y señalando los errores del poder, pero ello no debe ser interpretado por los gobernantes como un llamado a la inestabilidad, por el contrario, la crítica nos hace mejorar, revisar y ajustar las cosas, esa es la finalidad del periodismo, crear conciencia crítica y mostrar las opciones, los países avanzados saben eso. Tendremos que aprender a decantar la información auténtica de las llamadas Fake News, en la medida que nuestra información sea útil será la misma medida en que el país mejorará.

Algo debo reconocerle a Andrés Manuel López Obrador; las ganas que tiene para el régimen político cambie, quizá no del modo aseado y con conocimiento que varios deseamos, pero sin duda lo tiene, necesitamos como nación una sacudida, alejarnos de los formalismos de la clase política a los que estamos acostumbrados y atreverse a modificar la forma y el fondo del quehacer de los poderes, ponderar las carencias y la marginación con proyectos productivos y educativos que nos trasladen a otras dimensiones, seguramente cometerá errores y se hará ajustes, pero eso es mejor que la inmovilidad y la mediocridad, los ciudadanos y no los políticos debemos estar pendientes de lo que hace y debemos asumir una actitud activa y crítica, nadie hará por nosotros lo que nosotros no hagamos.

La inseguridad y la violencia seguirá siendo un pendiente, no debemos tolerar más en nuestras calles y colonias sean escenario de balaceras y muertos, debemos crear un frente ciudadano que denuncie y luche contra el crimen organizado, dialogar con nuestros vecinos y autoridades para disuadir a los delincuentes y estos deben ser castigados ejemplarmente, la comunicación institucional debe estar orientada a favor de los ciudadanos y sus valores y contra aquellos agentes que perturban la convivencia y la paz entre nosotros, quitarnos el miedo y asumir nuestra responsabilidad es imperativo para combatir la ola de sangre y dolor en nuestras vidas cotidianas.

Agradezco a El Diplomático este espacio y a sus lectores, les deseo una feliz Navidad y un excelente arranque de año, nos seguimos viendo en enero, sean felices.

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