Por: Julio Castrejón

 

No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir”.
Jaime Balmes

 

En los próximos días arranca la 4a Transformación de México, así anunciada y difundida por su principal y único ideólogo; Andrés Manuel López Obrador (AMLO), un cambio estructural que promete progreso, democracia, fin a la corrupción y un modelo de desarrollo que traerá bienestar generalizado para toda la población, pero principalmente la más vulnerable.

Aún es temprano para hacer un juicio al respecto, más vale otorgar el beneficio de la duda que lanzar bombas y dardos envenenados a la primera utopía nacida en el siglo XXl, como todo movimiento social surge lleno de ilusión, de la necesidad urgente de revolucionar todo aquello que apesta y simplemente ha demostrado su ineficacia para resolver la pobreza, la desigualdad, el abuso de poder y la injusticia. Debemos reconocer que los gobiernos del PRI y del PAN fueron incapaces de dar seguridad y trabajo a los mexicanos, eso detonó la irritación social que apoyó a AMLO en las pasadas elecciones federales.

Bien vale la pena destacar que este cambio se dio en las urnas y no como resultado de revueltas armadas, golpes de Estado y otros actos violentos para la toma del poder, cómo fue la dinámica de nuestro país durante el siglo XlX y comienzos del XX, ojalá el nuevo gobierno del partido MORENA sea respetuoso de la democracia, “la mejor de las peores formas de organización social” como la definió Winston Churchill y no sucumban al mortal canto de las sirenas del autoritarismo estatista que tanto daño hizo a la república.

Por otra parte es necesario que “alguien” en el nuevo gobierno proponga a los legisladores de MORENA y al propio AMLO un poco de humildad en el trato a sus opositores y críticos, recordar que del apoyo al repudio sólo hay un paso y ese paso se llama decepción que es producto de saberse engañado y utilizado con fines electorales, cómo fue el caso del próximo ex presidente Enrique Peña Nieto, quién obtuvo una ventaja electoral superior al 7% en la elección de 2012 y terminó con menos de un 20% de aprobación en las encuestas ciudadanas; es decir, MORENA debe mirarse en el espejo de la oposición y pensar que en política no se alcanza el 100% de lo que se proponga, debe negociar y pactar con los partidos de oposición quienes también tienen representación ciudadana, no entenderlo llevará al legislativo a la sumisión del ejecutivo a un precipicio sin retorno.

La historia de la humanidad es la narrativa de las utopías y sueños de una realidad que se pretende cambiar, en algunas ocasiones triunfan y crean Estados capaces de dar a sus ciudadanos los elementos necesarios para edificar una estructura justa y redistributiva que los haga avanzar hacia un futuro fincado en los retos de la globalización, seguramente cometerá errores, seguramente su discurso moral caerá en el lodo que pretendían evitar y quizá se den cuenta que es más sencillo estar en las gradas repudiando al árbitro que estar en la cancha de la política, donde nada es lo que parece y por el contrario, es más hostil y agreste. Pero esa hostilidad es parte del paquete llamado Poder Político.

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