Mientras el presidente estadounidense Donald Trump recibió una fría bienvenida de la comunidad judía en Pittsburgh, el enviado de Israel a las ceremonias por las víctimas de la masacre en una sinagoga en la ciudad salió en su defensa, al decir que es “injusto y está mal” vincularlo con la tragedia.

Trump fue recibido por centenares de manifestantes el martes, muchos de los cuales culparon a la retórica del presidente por contribuir al clima de violencia y envalentonar a extremistas.

El gobernador de Pensilvania y el alcalde de Pittsburgh declinaron sumarse a Trump en la visita y una de las familias de las 11 víctimas del peor ataque antisemita en la historia de Estados Unidos pidió no reunirse con el presidente. Avivando la furia estaba el hecho de que al parecer el atacante escogió la sinagoga por su indignación sobre una agencia judía de refugiados que se ha vuelto blanco de teorías conspirativas en la base nacionalista de Trump.

Sin embargo, Naftali Bennett, ministro de Israel para asuntos de la diáspora, criticó a quienes dijo “usan este ataque antisemita horrible para atacar al presidente Trump”.

“Es injusto y está mal”, dijo Bennet, que viajó inmediatamente a Pittsburgh tras el ataque para ofrecer el apoyo de Israel a la comunidad judía. “El presidente Trump es un verdadero amigo de Israel y del pueblo judío. Con el presidente Trump nunca dudamos de su respaldo”.

Los embajadores de Israel en Estados Unidos y la ONU también han tratado de distanciar a Trump del ataque.

Su defensa del presidente estadounidense ha añadido otro elemento a la creciente brecha entre los líderes de Israel, que elogian a Trump por su respaldo político y dura posición contra Irán, y la comunidad judía estadounidense, generalmente más liberal, cuyos miembros han estado entre los más firmes críticos de Trump.

Trump visitó la sinagoga Árbol de la Vida y encendió cirios por las víctimas del ataque, antes de visitar a sobrevivientes en el hospital.

Nancy Bernstein, copresidenta de J Street Pittsburgh, un grupo liberal judío estadounidense, dijo que muchos judíos en Estados Unidos acusan a Trump de contribuir a la atmósfera polarizada que llevó a la masacre y están descontentos con las relaciones estrechas de los líderes de Israel con el presidente. Criticó especialmente a Bennet. “Él tiene un historial de incitar contra los refugiados en Israel y esa es la misma razón por la que 11 personas fueron asesinadas aquí en nuestra sinagoga”.

 

Con información y foto AP