El primer ministro, Edouard Philippe, señaló que escuchó el “enojo” y el “sufrimiento” pero aseguró que su Gobierno mantendrá “el rumbo”. El presidente Emmanuel Macron no se pronunció aún sobre las manifestaciones del sábado y este domingo.

Los “chalecos amarillos” –en referencia a las prendas fosforescentes que debe utilizar todo automovilista en caso de incidente en una carretera para tener una mayor visibilidad– protestan contra el alza del precio de los combustibles decidida por el Gobierno que instauró nuevas tasas con fines ecológicos, pero también contra la política “injusta” del Gobierno, que limitaría, según ellos, el poder adquisitivo.

El sábado, unas 290 mil personas se manifestaron en dos mil 34 lugares contra los impuestos a los combustibles y la caída del poder adquisitivo, bloqueando carreteras, rotondas, hipermercados y levantando las barreras de los peajes.

En el segundo día de manifestaciones una persona resultó gravemente herida el domingo, en Saint-Quentin (norte) cuando un automovilista forzó una de las zonas cortadas por los llamados “chalecos amarillos”, indicaron diferentes fuentes. La vida de la víctima no corre peligro. La víspera, una manifestante murió atropellada por una automovilista.

Por la tarde, las fuerzas de seguridad dispersaron con gases lacrimógenos a unos mil manifestantes que cortaban una arteria al sur de Caen (Normandía, oeste).

Además de algunas autopistas, los manifestantes bloquearon los accesos a zonas comerciales. El grupo de distribución Auchan dio cuenta de unos 20 hipermercados afectados.

“Somos muchos jóvenes porque ya no tenemos solución. Trabajamos como locos y llega un momento en que hay que decir basta. Ya no vivimos, sobrevivimos”, denunció Emilie, agente comercial de 27 años.

“Queremos que el Estado pague para que entienda, que se ponga en nuestro lugar, que intente comprender que estamos mal”, dijo Damien, chófer de 22 años.

En los Pirineos orientales (suroeste) los manifestantes continuaban sus operaciones en una autopista en el último peaje antes de España.

En el parque de atracciones Eurodisney, cerca de París, los “chalecos amarillos” lanzaron una operación de estacionamiento gratuito. “Queremos seguir las protestas mañana. Somos varios los que pedimos una semana de vacaciones para continuar”, dijo a la AFP Arnaud, un funcionario de 47 años.

Las protestas del sábado continuaron por la noche, que estuvo “revuelta en ciertos lugares”, con alrededor de 3.500 personas movilizadas “en 87 lugares diferentes”, había informado por la mañana el ministro de Interior francés, Christophe Castaner.

El sábado los denominados “chalecos amarillos” lograron concentrarse cerca del Palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa, donde las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos.

Aunque no lograron paralizar Francia, todo el país se vio afectado por sus acciones, organizadas al margen de partidos políticos y de sindicatos.

“Un gobierno que cambia de pie permanentemente, que hace zigzag frente a cada dificultad, (…) no llevará a Francia allí adonde debe ir”, justificó Philippe en el telediario del canal France 2.

Philippe reafirmó nuevamente los compromisos del presidente Emmanuel Macron de reducir los aportes obligatorios para que el trabajo pague mejor, aunque sea necesario para ello gravar más la contaminación.

“El rumbo que nos fijamos, es un buen rumbo y lo vamos a mantener”, afirmó.

El presidente Macron no se pronunció sobre las manifestaciones. Este domingo estaba en Berlín.

El ministro de la Transición Ecológica, François de Rugy, indicó al diario Le Parisien, que el gobierno seguiría “la trayectoria prevista” en materia de fiscalidad ecológica.

Las manifestaciones terminaron con un muerto, una manifestante de 63 años atropellada por una automovilista, y más de 400 heridos, de los cuales 14 de gravedad. Las fuerzas de seguridad detuvieron a 282 personas.

Según un sondeo publicado por el Journal du Dimanche, el 62% de los franceses creen que hay que “priorizar el poder adquisitivo, incluso si eso supone ralentizar la transición energética” en los próximos años.

Con información y foto AFP