Por Francisco Acuña

Eran las 19:45 horas, del 30 de octubre de 1938, cuando en el último boletín del Intercontinental Radio News, su corresponsal Carl Philips, reportaba en vivo desde Grover´s Mill, una comunidad del estado de New Jersey:

«Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…»

Se trataba, increíblemente, de una invasión marciana.

Lo que en un principio parecería una lluvia de meteoritos, se fue aclarando para dar paso a lo que realmente estaba sucediendo, se trataba de naves extraterrestres que descendían desde el espacio para invadir la Tierra. Ante estos acontecimientos, el gobierno de los Estados Unidos decidió desplazar al Ejército para hacer frente a los inesperados invasores, quienes mediante rayos caloríficos y gases venenosos vencían fácilmente al armamento rudimentario con el que contaban los terrícolas.

El pánico entre los radioescuchas de New Jersey y el vecino estado de Nueva York no se hizo esperar, en su desesperación acudían a las estaciones de policía para protegerse de los supuestos invasores y los teléfonos en las redacciones de noticias estaban bloqueados por gente desesperada que insistía en conocer detalles de los hechos.

Desde la Intercontinental Radio News, el profesor Pierson ampliaba la información:

«Damas y caballeros, tengo que anunciarles una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte».

Alrededor de 12 millones de personas escucharon la transmisión, mientras que otras tantas cayeron presa de la histeria colectiva y del pánico. Abandonaron sus casas y colapsaron las carreteras; fue tal el impacto del evento que incluso muchos afirmaron haber visto a los extraterrestres.

Durante cerca de 60 minutos la  información iba fluyendo a través de la emisora hasta que el acontecimiento culminó con la muerte del profesor Pierson a causa de los gases que lanzaron los alienígenas para conquistar la tierra.

A la mañana siguiente la vida cotidiana transcurrió en paz entre los habitantes de Grover´s Mill, y el resto de los Estados Unidos. De los alienígenas… nada. ¿Qué fue lo que ocurrió?

Fue una batalla por la audiencia entre empresas radiofónicas la que originó todo el caos, ya que mientras la NBC tenía en el ventrílocuo Edgar Bergen, a su principal estrella; Orson Wells, el actor y productor de cine, por la CBS, tenía ahora en sus manos la estrategia perfecta para arrebatar la audiencia a sus competidores por medio de la transmisión de «La Guerra de los Mundos», la novela de ficción de Herbert George Wells, en vivo y a todo color.

El talento histriónico de Orson Wells, interpretando al profesor Pierson, salió a relucir al narrar la increíble historia de la invasión extraterrestre e incluso imitar al presidente Roosevelt en un supuesto mensaje a la nación.

A pesar de que al principio de la transmisión y al haber transcurrido 40 minutos, se lanzaron avisos a la audiencia de que se trataba de una trama de ficción, el auditorio se vio envuelto en la psicosis colectiva. Al siguiente día parte de la sociedad estalló en reclamos y exigió culpables por alterar su actividades y sembrar el pánico. Wells, por su parte, se vio obligado a pedir perdón aduciendo que se trataba de una broma en vísperas de Halloween, al tiempo que en un encuentro con la prensa declaró que nadie relacionado con la emisión tenía idea del pánico que causaría.

A 80 años de aquel suceso, solo una placa conmemorativa que muestra a un Orson Welles hablando ante el micrófono, una familia aterrada escuchando la radio y una nave extraterrestre con una especie de tentáculos brotándole por los costados, en Grover´s Mill, Nueva Jersey, es mudo testigo de la supuesta aparición de los alienígenas en la escena pública de una sociedad que, presa de la ingenuidad, aún no conocía la televisión y creía ciegamente lo que los medios radiofónicos ofrecían, teniendo una gran influencia entre los oyentes. Fue el inicio de lo que ahora conocemos como «Fake News».